¡¡Vamos a contar mentiras, tralará…!!

Leopoldo Bernabeu

Aunque en 15 días sólo hemos conseguido que lleguen a España 720.000 dosis de la vacuna, lo que traducido al castellano significa que se necesitarían 5 años para inocular a los 47.000 millones de españoles, lo alucinante es que sólo se han aplicado a 82.000 ciudadanos, por lo que con esa precocidad serían once los años necesarios para estar todos inyectados. Datos estos tan escalofriantes para describir la eficacia de una lamentable gestión, que son capaces de solapar los 360.000 empleos destruidos, 724.000 más los parados y otros 755.000 los que están en el limbo de los ERTE, que nos deja el 2020. ¡Tranquilos!, es de suponer que todos ellos forman parte del grupo “nadie se va a quedar atrás” y el de los 800.000 puestos de trabajo que se iban a crear. Lo que no nos dijo Sánchez es que primero había que destruirlos y en una cantidad que dobla sus vergonzosas mentiras.

Llegan los Reyes Magos y con ellos se evapora el espejismo. Pasadas las 12 de la noche del día 6 se esfuma la Cenicienta, ese cuento en el que todavía creen muchos adultos incrédulos, que por desgracia cuenta con millones de adeptos. Y como si de una profecía se tratase, viene a coincidir con el primer aniversario de la tenebrosa travesía en el que los españoles, por mayoría irracional, decidimos instalar con votos al primer gobierno social comunista que ha tenido la Europa occidental desde que finalizó la segunda guerra mundial.

Son todavía muchos, demasiados como para poder justificar lo que ya hemos padecido, los que siguen creyendo a pies juntillas en las palabras del todavía señor Presidente. Reconozco que no he escuchado íntegro ni uno solo de los innumerables discursos, estilo Fidel Castro, con los que ha secuestrado la televisión que pagamos todos y las demás, las que paga su Gobierno con nuestros impuestos, pero sí he visto los suficientes resúmenes, escuchado horas de radio y leído artículos de prensa, como para certificar que la palabra Trasparencia, es la que más ha repetido en sus homilías.

Miro la fecha en el calendario y todavía no es hora de despertar de la magia que provoca la Navidad, aunque noticias ha habido las suficiente para ello, teniendo algún ejemplo en el primer párrafo y prestando atención a otras como el hachazo fiscal que se le ha dado a la mayoría de impuestos. Nos van a obligar a romper incluso las huchas de nuestros hijos.

Me fijo especialmente en tres. Inauguro la sección con el pánico escénico que me produce releer que los gurús de Moncloa han decidido emplear su tiempo en redactar una nueva ley que controle la Monarquía, por aquello de que los borbones no se desmadren tanto y hagan más caso a los consejos de Su persona, el yo Presidente Pedro Sánchez. Y continúo con dos hechos que se solapan y demuestran la catadura moral del séquito que nos gobierna, por si no era ya evidente, poniendo al descubierto cuáles son sus verdaderas intenciones.

Un medio de comunicación denunció ante el consejo de Trasparencia la falta de información que se tiene para con la forma de utilizar los servicios públicos, esos que pagamos todos, por parte del señor Presidente. La justicia le ha dado la razón y obliga hacer públicos los datos. Pues el proclamado líder nacional en Trasparencia dice que No, que es el “líder de la Seguridad nacional” y que la sentencia judicial se la pasa por el arco del triunfo. Ojo, el mismo líder, del mismo partido y con los mismos socios, que han hostigado a Felipe VI hasta la saciedad, obligándolo a reconocer en su discurso de Nochebuena que todos somos iguales ante la ley. Nos quedamos por tanto sin conocer las veces que el señorito ha viajado y hospedado con cargo al erario público, además de cuanto nos han costado las múltiples invitaciones a sus amigachos en Doñana y Lanzarote.

Unida esta noticia a la desvergonzada aventura de utilizar la promoción mediática por el nefasto Ministro de Sanidad para colocarlo como candidato socialista en las cercanas elecciones catalanas, ojo, sin dimitir del cargo, no vaya a ser que no se convoquen y se pierda la posibilidad de que el sr. Illa pueda seguir aplicando su doctrina por televisión a diario. Resulta todo de tal desfachatez que hay que tomárselo a guasa y relatar con ironía, de lo contrario en vez de tinta, sería bilis el material necesario para poder despejar el intelecto.

Escuché anoche decir al todavía ministro y ya candidato, en la misma rueda de prensa y en el intervalo de un minuto, que no iba hacer campaña electoral hasta que dé inicio la precampaña pero que hablará con el resto de partidos para ir buscando alianzas de futuro. Este es el personaje que tiene que acelerar la llegada, distribución e inoculación de las vacunas en España. Y todavía hay un veintitantos por ciento de españoles que les apoyarían, ver para creer. Disfruten lo votado.

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