Europa camina hacia el abismo

Juan Carlos Bermejo

Reunión de urgencia en Bruselas. Úrsula ha convocado a Emmanuel, Olaf, Mario (en funciones) y a Pedro (su preferido) para analizar la situación de la Unión Europea, las consecuencias acontecidas tras el desencadenamiento de la invasión rusa de Ucrania y estudiar medidas para afrontar el futuro.

Las sanciones a Rusia no han tenido el resultado esperado, el rublo está más fuerte que nunca, su saldo comercial no para de crecer, las materias primas acaban en Europa a precio más caros a través de intermediarios y se pueden permitir el lujo de usar el gas con Europa como la cocaína a un toxicómano.

En paralelo, EEUU, aunque afectada por la inflación, ve crecer su economía tras reabrir los pozos quebrados de fracking para vender el gas al doble de precio y haber obtenido compromisos multimillonarios de los miembros de la OTAN en materia armamentística. A su vez, China intensifica su presencia global sin perder un gramo de su influencia y se permite bajar los tipos de interés para realizar una ofensiva económica sin precedentes.

Por contra, en Europa, la inflación está devorando la economía. La industria y los servicios están en claro retroceso anunciando la inminente recesión. La dependencia del gas tiene aterrorizada a la población ante la llegada del invierno, la desunión tras la postura adoptada con Rusia revolotea por sus cielos, se ha llevado por delante al gobierno italiano y el resto de los gobernantes están en sus peores índices de valoración. Por último, el Banco Central Europeo, para combatir la inflación, sube tímidamente los tipos de interés y sigue comprando deuda soberana sin cesar. Más gasolina al fuego.

—Amigos. Os he convocado hoy aquí porque Europa camina hacia el abismo. Debemos tomar medidas inmediatamente. Ante la realidad evidente, quiero saber qué vais a hacer—introduce Úrsula.

—Nosotros, en Alemania, vamos a establecer un recargo a los ciudadanos por el uso del gas para así reducir la dependencia y seguiremos enviando armas y dinero a Ucrania. También he pedido a Pedro que terminen el gaseoducto MidCat a tiempo del invierno— responde Olaf ante la atónita mirada de Úrsula.

—Y tú, Emmanuel ¿Qué piensas hacer? —pregunta Úrsula.

He “sugerido” a los franceses que sean respetuosos con el medioambiente y que sean “generosos” con Europa en el suministro energético

—Nada. En Francia estamos bien. Mi “escudo energético” congelando los precios a ciudadanos y pequeñas empresas ha permitido que nuestra inflación sea la más baja (6,1%). Hemos aprobado en la Asamblea un paquete de 20.000 millones en ayudas y revalorizaciones a pensionistas y funcionarios. He “sugerido” a los franceses que sean respetuosos con el medioambiente y que sean “generosos” con Europa en el suministro energético. Por último, ya he dado mi aprobación para que Suecia y Finlandia ingresen en la OTAN. —señala Emmanuel.

—Mi apreciado Mario. Ya sé que estás aquí por cortesía. ¿Qué puedes decirnos de Italia? —pregunta Úrsula.

—Cara amica. Italia está en manos de los dioses. Las encuestas para las elecciones de septiembre dan vencedora a Meloni. Solo puedo decirte que eso será una noticia terrible para Bruselas. No me atrevo a predecir las consecuencias. —responde Mario.

—Pero… ¿allí estáis pensando hacer algo? —insiste Úrsula.

—Tengo redactado un decreto de ayudas, pero no sé si llegará a tiempo. Mi poder es muy limitado. Yo con haber dejado asegurado el suministro de gas con Argelia, gracias a la generosidad de Pedro, ya me doy por satisfecho— concluye Mario.

—Y tú, mi querido Pedro, que siempre te has caracterizado por tomar siempre la delantera y ser ejemplo ante todos, ¿qué tienes pensado hacer? —pregunta Úrsula con sonrisa cómplice.

—Amigos, Úrsula. En España hemos arrancado en tiempo récord un decreto de ahorro energético estableciendo máximos y mínimos de temperatura, apagado de luces y la aplicación de ejemplares sanciones económicas a todos aquellos que lo incumplan. El éxito está garantizado —expone Pedro orgulloso.

—Y ese maravilloso plan ¿lo has consensuado? ¿lo va a ratificar el Congreso a los 30 días? —pregunta con recelo Úrsula.

—¡Por supuesto! Ya sabes, mi querida Úrsula, que mi poder de persuasión no tiene límites— concluye Pedro.

— Conclusión, señores: Nadie gobierna a una Europa que camina inexorablemente al abismo —subraya Úrsula.

Hoy, en este texto, hemos establecido el diagnóstico de Europa. En otro texto próximo, trataremos de avanzar el porvenir futuro de Europa.

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