Esta clase política la vamos a lamentar todos

“sólo hay telarañas en la caja de las pensiones con un Banco de España reclamando alargar la vida laboral para poder sostenerlas”

Leopoldo Bernabeu

“Y es que los españoles somos así, con ese puntito de masoquismo que nos mola. Cada vez que conseguimos que un gobierno enderece el rumbo, recupere la economía, genere empleo y de estabilidad a la situación, volvemos con nuestro voto a ponernos la soga que nos apriete el cuello”

Cuando todavía estamos los españolitos con el soniquete del espantoso ridículo que ha protagonizado nuestra querida casta política, regodeándose en el honroso honor de haber escrito el más tenebroso de los capítulos que se recuerdan en nuestra joven era democrática, con la charlotada de la investidura del doctor Sánchez, y lo que te rondaré morena, ya empiezan a asomar por el horizonte los siete caballos del apocalipsis. Y es que la realidad de todo esto es que, mientras nos han tenido discutiendo sobre buenos y malos, unido al espantoso bochorno de las calurosas jornadas veraniegas, la inmensa mayoría de los que todavía negociamos algo con el sentido común, no nos hemos querido dar cuenta de que la vida avanza y en materia de meteorología, el tiempo se avecina con oscuros nubarrones.

La ocupación y la caída del paro se frenan en el segundo trimestre de este 2019. Hay que recordar que a la insensatez no ejecutada de intentar derogar la reforma laboral que mejor nos ha funcionado en los últimos años de crisis, catorce meses después de haber sacado a Rajoy del poder con una inmoral moción de censura, España todavía funciona con sus presupuestos y la maquinaria, aunque sea cada vez más a ralentí, todavía sigue dando sus frutos. Pero se acaba, no hay más carbón para quemar y el tren se para. Es curioso ver lo que sucede en el socialismo sensato y centrado, echando de menos a don Mariano, pues contra él vivían mejor.

La ocupación y la caída del paro se frenan en el segundo trimestre de este 2019

El descomunal trabajo desarrollado ente 2011 y 2018 para sacar a España de la quiebra técnica en la que el contador de nubes nos dejó, tuvo como recompensa que hace un mes Bruselas levantara, diez años después, la vigilancia sobre el déficit de la nación, reclamando eso sí un nuevo ajuste de 7.800 millones, pues desde allí no ven con claridad lo que ahora se acaba de certificar, ese matrimonio no nato entre comunistas y destructores del capitalismo liberal. Todos más por la labor de cuidar su sillón, su chalet y sus hipotecas, que por defender a la histórica nación que en ellos había depositado la ciega confianza de seguir avanzando en ese camino que tanto costó enderezar. Ya no sé si estamos a tiempo, pues a pesar de todo lo que hemos visto, leído y escuchado, sus señorías no tienen empacho alguno en marcharse de vacaciones, seguramente merecidas.

Y es que aunque seguimos generando empleo, la economía se frena. Es algo que se viene advirtiendo desde hace tiempo. El sector del motor, uno de los principales del país, hace ya bastantes trimestres que puso la luz roja. La OCDE advierte ya síntomas de debilidad en la economía española. Y es que los españoles somos así, con ese puntito de masoquismo que nos mola. Cada vez que conseguimos que un gobierno enderece el rumbo, recupere la economía, genere empleo y de estabilidad a la situación, volvemos con nuestro voto a ponernos la soga que nos apriete el cuello. Pasó con González y Aznar, se repitió con Zapatero y Rajoy y vuelve a suceder con el ilustrado doctor del Falcón.

La OCDE advierte ya síntomas de debilidad en la economía española

La gran diferencia de la actual situación con la última macro crisis que vivimos en este país, de la que hace sólo diez años aunque para muchos da la sensación que nunca pasó, es que en aquella ocasión teníamos colchones a los que agarrarnos. El turismo tiraba de la economía española como una locomotora sólida capaz de arrastrar a todo un país y la deuda pública tenía margen de crecimiento. Ahora tenemos una deuda disparatada que está en el 98,7% del PIB por culpa de la seguridad social, debemos más de un billón de euros a todos aquellos que nos han venido prestando, sólo hay telarañas en la caja de las pensiones con un Banco de España reclamando alargar la vida laboral para poder sostenerlas y los turoperadores presionando a los hoteles para que bajen los precios, bajo amenaza de seguir desviando sus clientes turísticos a los rejuvenecidos mercados de Turquía, Túnez y Egipto. O lo tomas o lo dejas.

Por lo que, aunque esta crisis que se avecina, pudiera ser significativamente menos agresiva que la anterior desde el punto de vista puramente económico, en esta ocasión el tsunami nos va hacer mucho más daño porque no tenemos palmera a la que subirnos, ni edificio en el que resguardarnos. Y eso es, simple y llanamente, por haber dejado el futuro de nuestro país en manos de unos incapaces, desagradecidos y analfabetos políticos que, en cambio, nunca van a notar la crisis que a todos nos están creando.

La buena noticia, permítanme la ironía, es que la hiper dimensionada administración pública que pagamos entre todos, sigue ofertando puestos de trabajo. Y en un país en el que pones trabas a la educación y dificultas la vida a los emprendedores, no es de extrañar que para 8.102 plazas, se hayan presentado más de 126.000 opositores. Es normal, todo el mundo quiere ser funcionario. Trabajar lo justo y tener el resto de la vida asegurada. Disfruten lo votado.

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