El salvador no puede ser Illa

Leopoldo Bernabeu

Dicen que no hay mal que por bien no venga y suele ser verdad. Al ver en un canal nacional de televisión el primer anuncio sobre las próximas elecciones catalanas, previstas para dentro de siete semanas, he dado por hecho que la paliza va a ser de órdago y muy señor mío. ¿Qué le importan esas elecciones autonómicas a 40 millones de españoles?, ¿no sería suficiente con que las anunciaran en esa TV3 que impide cada año la emisión del mensaje del Rey?, quid pro quo. Es evidente que estamos ante otra jugada redonda del inagotable marketing instalado en Moncloa. Nombrar a Salvador Illa candidato de los socialistas a la Generalitat y vendernos el paquete a todos los españoles, es todo uno. Después del gran éxito de gestión obtenido en Sanidad durante la pandemia, no les parece justo que la mercancía la disfruten sólo los catalanes.

Y como una cosa lleva a la otra, me he preguntado ¿a quién votaría si estuviese censado en Cataluña?, no lo sé. La manifiesta incapacidad instaurada en la globalidad de nuestro liderazgo político, es tan palmaria que sólo lo haría por descarte, nunca por convencimiento. ¿Y a quién no?, eso sí lo sé, jamás a quien representa el más vivo ejemplo de la ineficacia, a ese que ha mentido hasta en el número real de muertos por el Coranavirus. Si fuese catalán, ¿cómo podría pensar que Illa va a ser la solución a mis problemas?, imposible, sino habíamos tenido suficiente con el independentismo que ha destruido la convivencia social y llevado a la quiebra el puntero sistema empresarial, antaño emblema y espejo para toda España, apostar ahora por la ineficiencia y la mentira, sería suicida.

No sólo han negado que hubiera otro candidato del PSC que no fuera Iceta en todas las oportunidades que han tenido, es que lo han seguido haciendo hasta el día de antes de ser nombrado, lo que demuestra que o se entrenan para superar la patología mentirosa de su jefe de filas, o son marionetas que se mueven al sonido de la flauta de Hamelin Sánchez. En cualquiera caso resulta impensable que alguien en su sano juicio les confíe su voto.

Está todo tan basado en la estrategia del marketing y el abandono de las soluciones a los problemas reales, que lo importante no son ni los catalanes, ni la búsqueda de soluciones a sus infinitos problemas, muy parecidos a los del resto de españoles. Siento lástima por el PSOE de siempre, el PSC acaba de ser fagotizado también por el clan sanchista, debilitando todavía más las siglas centenarias del partido fundado por Pablo Iglesias en 1.879. Otro empujón a la imperiosa necesidad de que se una en un nuevo proyecto todo el socialismo racional que anda sonámbulo buscando la explicación a la sinrazón ocasionada por la implosión de un proyecto que tanto costó construir, aniquilado en menos de tres años.

La urgencia del anuncio ha tornado en esperpento. Un acelerón que sólo perseguía taponar el fichaje de la Ciudadana Lorena Roldán por los populares y ensordecer el ruido de la posible llegada de Cayetana Álvarez de Toledo a Vox, hacía necesario dar un golpe de efecto, convocar a los medios afines y trasladar la sensación de que las ascuas del antaño proyecto ganador de Ribera, no se han casado con don Pablo, sino que quedan arrimadas al moderado proyecto sanchista.

Lástima por Miquel Iceta, tanta lucha por mantener el tipo del socialismo catalán en momentos de verdadera vorágine independentista, y tanta lealtad a quien le ha tenido haciendo malabarismos entre esa delgada línea que les separaba del independentismo y de los caprichos de un empecinado en tener a los delincuentes del 1 de Octubre como pareja de hecho. La cuerda se ha roto por donde siempre y Pedro Sánchez ha cambiado de pareja de baile. Nada nuevo en alguien sin escrúpulos que sólo engaña a aquellos fieles que lo son por el sueldo que les mantiene pegados al poder.

Iceta tendría que haberse travestido en Idoia Mendía, haber puesto la cena a los golpistas catalanes, aplaudido la llegada de Bildu al gobierno navarro, descorchado champán al ver como los votos de Rufián sacaban adelante los presupuestos generales del Estado y comprado el mantel que diera color a la mesa de negociación que redacta el capítulo sobre el próximo intento de golpe de estado en Cataluña, llenando además las copas de los casi indultados golpistas. No plegarse significa ser el último en saber que Sanchinflas ha puesto fin a sus alegres bailecitos en los mítines socialistas de los fines de semana.

Sólo lamento que el ministro de sanidad que nunca fue médico y llegó a ese cargo para ser el candidato que ya es aunque siempre lo negó, no se lleve consigo a Fernando Simón, pues sería el mejor regalo para los españoles en este inicio de año, además de asegurarse el comodín perfecto para cada marrón que cometa, que en cantidad y calidad seguirán la misma tendencia. Disfruten lo votado.

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