EL OTRO... Por Carmen Almarcha

Por Carmen Almarcha

Este año empieza ya maduro,  pero nosotros parece que no, el 2021 ha  llegado  cargado de responsabilidades (que nos traiga Salud, que se lleve la pandemia, que nos toque la lotería, etc) y que nos exima de las nuestras. Pedimos al año, al otro, pero no asumimos  nuestro ejercicio de madurez.  

Se han cansado de decirnos que: mantengamos la distancia, nos reunamos  en grupos pequeños, solo 6 personas de dos grupos  familiares distintos, mesas de 6 en las cafeterías, no fumemos en las terrazas, no toquemos, no gritemos, usemos bien la mascarilla( tapa nariz y boca), pero nos hemos empeñado en tener auto recetas para esta pandemia. ¿ Será que somos todos científicos o sanitarios en un país donde solo tenemos un único premio Nobel en Medicina? ¿ Será que nos atrae lo prohibido y al mismo tiempo  estar exentos de responsabilidad? La que tenemos no como militantes de un partido u otro, sino como seres humanos que habitamos en una parte privilegiada del planeta. Y delicada, seguramente, porque no hemos podido ver las imágenes de los cadáveres hacinados en los tanatorios en la primera ola, y eso ha hecho que mantener la distancia, lavarse las manos o ponerse la mascarilla haya sido solo de gente aprensiva.

2021 se estrena con Hospitales saturados, Tanatorios desbordados y Miedo. Pero los Sanitarios nos lo advirtieron, no querían aplausos, querían medios y colaboración ciudadana.  Quizás creíamos que como en los westerns americanos vendría  la caballería a salvarnos. Esto ha sido y es muy parecido al final de la película “‘Bienvenido, Mister Marshall” de Luís García Berlanga “: los americanos pasaron de largo.  No es el otro quien nos salvará de esto. Mientras avanzamos en la vacunación debemos hacer algo al respecto,  y es en esas pequeñas cosas, en esos gestos cotidianos, que nos han demandado, donde reside nuestra responsabilidad y, en cierto modo, nuestra salvación.

Este año he pedido a los Reyes Magos  más compromiso para todos y, también, que podamos  abrazar a los seres queridos, abrir fronteras y pasear por pueblos vecinos, provincias y países. Para así recibir a los que no pudieron volver desde un 15 de Marzo de 2020 y de esta manera unir familias, parejas, hijos e hijas con padres y madres y amigos.

Y no es el año, no es el otro,  este ejercicio es de madurez, y no es solo el nosotros, es el yo, ese yo maduro que reside en cada uno y que debe florecer para poder avanzar y dejar de estar encerrados  y sin Libertad. Libertad de movimiento que ahora no es responsabilidad del otro, sino de uno mismo. Este cuento no va de superhéroes o súperheroínas, va de gente de a pie.  No va de privilegios, va de acción y reacción, va de respeto  a uno mismo y al otro. Ese otro que depende ahora de uno mismo también.

Este aumento de contagios y de muertes no está causado por los  que vienen en pateras a un mundo mejor. Ellos no son los que están empujando el aumento de casos. Quizás, los jóvenes y menos jóvenes,  impulsados por el “carpe  diem” y abducidos  por programas donde la vida se hace dentro de una casa, hayan tenido conductas sucesivas irresponsables y han provocado ¿sin querer? este semiconfinamiento, consiguiendo ahora vivir su propio reality en la suya.

Haciendo todo lo que podamos de la mejor manera, y siendo muy estrictos con nosotros mismos,  solo así podremos salir de este mal sueño, que está arruinando este país que en 2014 estaba situaba como uno de los mejores del mundo ( con sus luces y sus sombras, claro está )

Los  Reyes Magos nos  han traído en 2021 un gran tirón de orejas como ciudadanos.  John F.Kenndey ya dijo: “no preguntes  qué  puede  hacer tu país por tí, sino qué puedes hacer tú por tu país”.

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